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Con el estreno mundial de su última obra, Blas Emilio Atehortúa junto con otros dos grandes artistas todos nuestros, trascendió a las esferas del más allá. Ante el colosal monumento "La Resurrección", escultura, poesía y música, sembraron la esperanza en los Campos de Paz. En medio de este mundo de hoy, donde la única certeza comprobable parece ser la negación de todo espíritu, como atributo de un sistema específico, orgánico, y protoplásmico, la "Elegía Dos" desmaterializó todo motivo de angustia y escepticismo. |
Compositor Blas Emilio Atehortúa |
Allí donde antes parecía enterrarse toda esperanza, cuando todos en medio del progreso científico actual se formulaban aparte de los muertos la única pregunta valedera: Ser o no Ser, hallamos al hombre de paz del poeta Jorge Robledo Ortiz, "fugado al infinito en busca de la luz, en busca de un remanso para el grito. En busca del vendaje que reclaman los clavos de una cruz".
La escultura gigantesca del maestro Jorge Marín Vieco revive la esperanza de los muertos. La descripción no puede ser más perfecta: "fugado al infinito estilizado en llama, desnudo de raíces frente al amanecer, sin garfios pasionales, transfigurado en arpa, arcilla redimida de su noche fatal, y, ya en posesión perfecta de su fe y de su amor". ¿Qué más podría hablarnos de inmortalidad hoy día que esta mezcla de versos, notas y bronce?.
La "Elegía Dos" del compositor Atehortúa, es una obra única en su género, que presenta las características más originales y revelan los valores culturales, históricos y religiosos más trascendentales del hombre. Constituirá esta obra musical, como todas las demás del compositor, el orgullo y la gloria del patrimonio artístico que Colombia pueda presentar ante el mundo. En medio de las manchas sonoras de música electrónica Blas Emilio Atehortúa mezcla las voces humanas, los instrumentos de aliento, de cuerda y percusión y con gran genialidad produce su música inaudita, actualizada, inolvidable.
Su estructura sonora revela los profundos conocimientos de armonía, instrumentación, dirección orquestal, composición de nuestro compositor. El tema de la obra es científico, histórico, teológico y sobre el cual se presentan argumentos que a pocos convencen si no tienen fe. A través de los siglos descubrimos que la solución de esta cuestiones límites, no la podemos encontrar definitivamente en la ciencia o en la filosofía. Pero el arte nos ha recordado una solución inequívoca, objeto de una exultante esperanza, única que puede resistir el análisis de la historia: es la revelación, ante la cual toda duda termina.
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