HA MUERTO UN ESCULTOR

Por:  Libe de Zulategui,  EL COLOMBIANO, 1976

"Ha muerto un escultor". Con esto bastaría para enlutar el mundo artístico. Pero en este caso, además del escultor, murió un hombre amable, afectuoso, sencillo, sufrido.  Por eso es más grande la pena que sentimos.  Sin embargo nos quedan sus obras y a través de ellas, perdurará el amigo y el maestro.  Los restos contarían con un lujo poco común para un artista; el de reposar bajo una obra suya. Su creación de Cristo en Campos de Paz de 14m de altura, acompañará sus restos e indicará el lugar de reposo a los visitantes.  Sus hijos, hermanos y la gran familia Vieco saben que somos quienes los acompañamos. Aquí se unen la música y la plástica, ejes de una familia admirable durante generaciones, para rendirle homenaje al escultor Jorge Marín Vieco.

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